“...por suerte o por desgracia, mi padre falleció,
no tuve la oportunidad de conocerle...”
En este artículo quiero expresar mi gratitud por mi madre, por darme la vida, por darme su amor y compañía y por un montón de cosas más, que no detallo aquí porque necesitaría un montón de páginas.
Mi vida ha estado influenciada por algunos acontecimientos que me marcaron en mi niñez. Por suerte o por desgracia, antes de nacer, mi padre falleció y no tuve la oportunidad de conocerle, ni disfrutar de su compañía, sus abrazos, su cariño… me he tenido que conformar con lo que la gente cuenta de él: que era una persona maravillosa, muy cariñoso, que le encantaban los niños y otras muchas cosas más. A pesar de no haberle conocido, siempre he tenido la sensación de que ha estado conmigo, acompañándome en mí camino. Le quiero dar las gracias por estar ahí.
En algún momento no entendía porque ocurrió esto, ya que en mi niñez me sentí sola, diferente a otros niños que tenían una familia completa y quizás le culpará por no haber estado ahí. He reflexionado sobre esta situación y he perdonado a mi padre por estos sentimientos de culpa y abandono.
A su vez, mi madre ha estado ejerciendo el papel de padre y madre, y como os podéis imaginar y supongo que a muchos de vosotros también os habrá ocurrido algo parecido, el papel de proteccionismo es absoluto, ella sólo me tiene a mi, y así lleva 43 años, me ve como a una niña y no puede verme de otra forma. Algunas veces he pensado que tiene que cambiar, pero a su edad y con su personalidad no creo que esto vaya a suceder. Pero dicho esto, creo que ¡es la mejor madre del mundo!, siempre dispuesta a ayudarme y a darlo todo por mi. Te doy las gracias por estar a mi lado y por tu ayuda infinita.
Mi madre, como otros muchos padres, ha tenido una vida dura y difícil, con una niñez complicada, en una familia con 7 hermanos, tuvo que dejar de ir al colegio, a temprana edad, para ayudar en su casa. A pesar de todas las dificultades pasadas ha sido y es una persona muy fuerte, muy luchadora y que ha sabido afrontar todas las dificultades de la vida.
Como dice Louise L.Hay nuestra forma de ser viene influenciada por lo que hemos aprendido de pequeños, según el ambiente familiar donde hemos vivido y la forma en la que nos han tratado nuestros padres; pero no podemos echarles la culpa, ya que ellos no podían de ninguna manera enseñarnos algo que no sabían. Para liberarnos, es imprescindible que comprendamos que nuestros padres hicieron lo mejor que podían dado el entendimiento, la conciencia y los conocimientos que tenían. Abandonemos la culpa, el resentimiento y el odio. Es importante perdonar para sanar.
Os animo a que profundéis en estos pensamientos, a que entendáis un poquito más a vuestros padres, a aceptarlos tal y como son. Os alegraréis de los resultados conseguidos.