“...no besamos hoy a quien amamos porque,
hay prisa y mañana será un momento mucho mejor...”
Era justo ese momento en el que las sombras se alargan hasta el infinito y parece que el sol no quiere marcharse. Pensaba, apenado, enfadado con todo, con el mundo, con la vida, con la gente… gente que no entendía mi dolor, gente que seguía con sus vidas adelante, ajenos a mi tragedia.
Hacía poco, había comprendido la estupidez humana. Vivimos como si nada fuera a acabarse, como si nada cambiase, pensando en mañana, pasado y más allá; menospreciando el momento presente.
No decimos lo que tenemos que decir ahora, porque mañana será un día mejor, no besamos hoy a quien amamos porque, hay prisa y mañana será un momento mucho mejor, más tranquilo, más oportuno, mañana…
Para mí, ya no había mañana. Comprendí que era tarde, que las cosas que no se habían dicho, no se dirían, que lo que no había hecho no se haría. Todo cambia, y cambia en un segundo. Hoy estás, mañana no.
Como cada mañana, ella cogió su coche para ir a trabajar y cuando desperté la noticia me sorprendió, atravesó mi alma. Ella ya no estaba, no estaría nunca. La casualidad, la suerte, el azar. Daba igual. Pudo haber elegido otro camino pero eligió aquel… ¿el destino?. Poco importaba ya, lo que importaba es que mi vida nunca seria la misma, ella faltaba, nada se podía hacer ya. Una noche te acuestas, todo tu mundo está bien, en equilibrio y al abrir los ojos al día siguiente, todo ha cambiado. La vida ha decidido que debes aprender una lección, una dura lección, te ha cogido por los pies y te ha puesto boca abajo.
¿Has aprendido algo?, ¿sabes que solo existe el aquí y el ahora?, ¿sabes que TODO CAMBIA?. No, el dolor no me deja aprender, no, no me quiero resignar, ¡¿POR QUE?!.
Ha anochecido y hace frío, está empezando a chispear, me marcharé o caeré enfermo. A lo lejos, el llanto vivo, rotundo de un bebe, me saca de mi dolor, grita sin que nadie lo entienda "estoy aquí y quiero vivir" y por fin comprendo. Todo cambia, torna de lo blanco a lo negro, pero también, de lo negro a lo blanco, TODO CAMBIA, todo cambia y pronto, cuando el dolor me deje, volveré a sonreír, porque veré en los ojos de algún niño, su alma y sabré que ha vuelto, con otra vida, con otros ojos, pero con su misma alma.
Pero lo que ahora tengo es mi presente, y lo aprovechare, no volveré a dejar de dar los besos que acudan a mis labios, no volveré a callar las palabras que acudan a mi boca, seguiré adelante porque todo cambia, es condición humana, y al cambiar yo elijo con sufrimiento o sin el, y a partir de hoy elijo sin sufrimiento, los hechos son, ni buenos ni malos, son, y esta lección la he aprendido ya. SOLO TENGO MI PRESENTE.