“..este precioso planeta está en constante renovación,
nuestro medio es inmensamente rico y variado..”

Muchas tradiciones han considerado a nuestro planeta como un único organismo viviente, incluso una divinidad. Desde la antigua Grecia, hasta diversas tribus de todo el mundo, pasando por pueblos indígenas de toda América, adoraban a Gaia, Pachamama o la Madre Tierra.
La Hipótesis de Gaia es la primera expresión científica de esta antigua creencia de que la tierra está viva. James Lovelock, un científico británico formuló una hipótesis que consideraba al planeta Tierra y los que habitamos en él como un organismo único capaz de autorregularse para conseguir siempre un perfecto equilibrio. Para explicarlo utilizó el modelo de “El mundo de las margaritas”
http://library.thinkquest.org/C003763/flash/gaia1.htm
(está en inglés)
Según su hipótesis, todos los organismos son importantes en el equilibrio de la Tierra. En nuestro planeta se han dado las condiciones idóneas para la vida gracias a la vida misma, gracias al equilibrio existente entre el planeta y sus habitantes. La vida es el gran catalizador, el elemento mágico necesario, lo que distingue nuestro maravilloso hogar del resto de planetas del Sistema Solar.
Este precioso planeta está en constante renovación, nuestro medio es inmensamente rico y variado. Nos aporta todo lo que necesitamos tanto a nivel físico como energético. La Tierra es el lugar que hemos elegido para vivir esta experiencia y es muy importante la relación que tengamos con ella. Nuestro punto de conexión con ella son nuestros pies. Hay personas a las que les duele el contacto con ella, caminar les resulta doloroso y su tacto se les hace duro. Hay animales que viven deslizándose sobre ella y aprovechan su rozamiento para quitarse lo que no necesitan. Son los dos extremos de la vida aquí. Es nuestra elección.

Una vez deseé que mi mundo fuera de mil colores, abrí los ojos y me di cuenta de que así es mi planeta, un precioso lugar de mil colores. Siento su apoyo constante, su protección y su calor. El resto de seres de este planeta sois igual de maravillosos y estáis en perfecta armonía. Sólo tengo que abrir los ojos, y el corazón.
Nuestros sentidos son nuestras puertas a esta experiencia, ábrelos. Nuestras emociones son los indicadores de cómo lo estamos haciendo, escúchalas. Leí una frase en una novela de Óscar Wilde “utiliza tus sentidos para curar tu alma. Y utiliza tu alma para curar tus sentidos” .Cada día siento más utilidad en esas palabras. El Universo es perfecto en su infinitud. Nosotros somos parte de ese Universo, también somos perfectos. Sólo tenemos que abrir los ojos.
A los que vivimos en ciudades, todo esto se nos puede olvidar, percibimos a la Tierra como algo gris, duro, que quema, muy caro el metro cuadrado… Es necesario un poco más de enfoque en sus pequeñas señales de magia: los árboles en las aceras, el inmenso cielo sobre nuestras cabezas, los parques, esa pequeña planta que crece entre los ladrillos de una casa vieja, una tienda de minerales, tu preciosa mascota, ese tomate rojo y delicioso, una fuente, el agua caliente de tu ducha… todo eso son regalos que te hace la tierra que hay debajo de tus pies.
¿Se lo agradecemos?
¿Nos abrimos a más?